PRIMERA CLASE
BITACORA #1
El jueves 25 de julio, tuve la primera clase de
Teorias de la Comunicación 3. Aprendí muchísimas cosas curiosas como lo pequeño
que puede ser el mundo, que todo el mundo tiene una historia por contar, el Tik
Tok de alguien puede contar mucho de esa persona y una filosofía de clase que,
ciertamente, me ilusiona con que esta asignatura puede no ser como lo típico
que nos tiene acostumbrados la Academia, pero vamos por partes.
Empecé mi día, como cualquier otro miserable día que
tengo clase de 7, días donde me tengo que levantar de la comodidad de mis
cobijas a las 4 de la mañana para poder llegar supuestamente temprano a la
universidad, pero los trancones de Bogotá impidieron mi objetivo. Por lo tanto,
no alcance a comprar mi café matutino. Al no poder consumir mi dosis de cafeína
diaria, a mitad de la clase de teoría del montaje y la edición, sucumbí a los
brazos de Morfeo y volví a la realidad con la mirada pasivo agresiva del
profesor, mientras me decía “vaya y comprense un tinto chino, que parece que lo
necesita”. Con la dignidad entre las patas, decidí hacerle caso e ir por mi
tintico.
Continuando con mi día, tuve Introducción a la Economía
Colombiana una materia que como diría mi hermano “no me va, ni me viene”
aunque, afortunadamente tengo muchos amigos estudiando economía y gracias a que
ellos que de vez en cuando me involucran en sus conversaciones, además contando
con mi pasado en ingeniera, puedo entender las temáticas de la clase de manera
más sencilla. Despues llegue tarde junto con mis amigas a Teorias de la
Comunicación 3, mientras llegábamos al salón me imagine un panorama clásico de
una llegada tarde, todos atendiendo a la clase, el profesor llamando lista y
presentando el curso, la entrada incómoda al salón, la búsqueda de una silla
vacía, que normalmente se encuentra rodeada de gente que nunca has visto en tu
vida, o si corres con suerte, ese asiento estará junto a la persona que te cae
mal, para sorpresa mía, de mi novia y mis amigas nos encontramos con una
situación en el aula completamente diferente.
Todo el mundo se encontraba de pie, hablando y
preguntando cosas, es más, nosotros ni habíamos terminado de poner un pie en el
salón para que nos empezaran a preguntar “¿tienes libre a las 4:00?” o “¿a qué
hora estas libre?”. Detallando un poco mas a mi alrededor me fije que todos
tenían en su cuaderno el dibujo de un reloj, tuve un deja vu, un recuerdo no
tan nostálgico de mis épocas colegiales donde también había llegado tarde y en
el aula 9E todos se encontraban en un despelote preguntando por las horas y
anotando rápido en su reloj, yo, al haber llegado tarde ni siquiera alcancé a
realizar la actividad y estuve un buen rato, sentado en la esquina del salón
viendo Instagram en mi celular. La actividad consiste en dibujar un reloj en tu
cuaderno y cuadrar “citas” con las personas con el fin de conocerlas mejor y
romper un poco el hielo de estar en un nuevo grupo. Muchas veces, las horas
vienen con sus respectivas preguntas, aunque esto no es estrictamente
obligatorio.
Volviendo al presente, intenté apurarme en conseguir
una hoja y un esfero para cuadrar la mayor cantidad de encuentros y asi no
repetir aquel amargo recuerdo, pude conseguir algunas de manera rápida, pero,
como era de esperarse me quede sin acompañante en varias de mis horas
disponibles, una de esas horas tenía una pregunta interesante “revisa el Tik Tok
o Instagram de tu cita a ver que muestra el algoritmo sobre él” pero, como no
contaba con nadie, el que terminando revisando mi Tik Tok, resulto ser el
mismísimo profesor, sin mas remedio le cedi el control de mi celular rogándole
a San Ferxxo para que no apareciera algo vergonzoso o incriminador en mi
algoritmo.
Una vez finalizada la actividad, el profesor comenzó a
presentar el curso, mientras nos preguntaba sobre las expectativas sobre la
materia y en un momento muy aleatorio de la clase, se hizo canon el meme de “yo
te conocí así de chiquito”, frase que le dijo a un compañero nuestro,
dejándonos atónitos y sedientos de chisme al resto de la clase. La explicación
fue bastante sencilla, resulta que hace unos años, los papas de mi compañero y
el profesor resultaron por ser amigos, o al menos conocidos, y en alguna reunión
social le presentaron a su hijo que vería clase con él 15 años despues,
definitivamente el mundo es un pañuelo.
Finalizando la sesión, el profesor procedió a
explicarnos su manera de dictar clase, la cual se basaba en la metodología
planteada por Edgar Dale: “El cono de aprendizaje”. Esta teoría plantea
diferentes métodos de aprendizaje y cuál es el porcentaje que se olvida en un
lapso temporal de 2 semanas; por ejemplo, si escuchamos una charla o una
exposición, al cabo de 2 semanas solo podremos recordar el 20% de lo que se
habló, sin embargo, si nosotros mismos realizamos una presentación de teatro,
despues de esas 2 semanas lograremos recordar el 90%. Esta metodología logró
llamar mi atención e ilusionarme con tener una de esas materias, diferentes y
poco comunes que de vez en cuando logran obtener el 100% de mi atención.
También mostro un escrito realizado por otro
estudiante de Comunicación, si es que se le puede llamar asi, de otra
universidad; un texto que muy seguramente hizo retorcerse al gran Miguel de
Cervantes en su tumba y la causaría mas de un ataque al corazón a Jairo
Valderrama. Irónicamente ese texto es la razón por la que yo estoy intentando
escribir esta bitácora de manera tan pulida sin perder mi toque humorístico y
sarcástico – a final de cuentas es mi bitácora y le tengo que poner mi sello-
pero sin llegar a ser el vergonzoso ejemplo de algún profesor en el futuro que
me expone ante otros estudiantes por mi espantosa manera de redactar y escribir
textos.
Santiago Arrieta.
Comentarios
Publicar un comentario